sábado, 21 de enero de 2012

Diseño y Cultura

Diseño y Modernidad 1900-1939

En 1914 surge el consumo de masas y los objetos comienzan a incorporar tecnología.
Durante la modernidad el consumo se incrementa y se lleva a cabo una reinvención del entorno.
El sector automovilístico adquiere un papel importante, dirigido a un público masculino, mientras los electrodomésticos están definidos por un estilo conservador. Debido a la ignorancia de la sociedad en el ámbito tecnológico, la innovación aún se encuentran retenida.

Comienza la fabricación en serie de productos para satisfacer la demanda de los consumidores, y así los productos artesanos pasan a un segundo plano.
Comienza la cultura de consumo.
Las nuevas máquinas y nuevos materiales surgidos con la Industrialización en el siglo XIX.
En 1984, Haunshell afirma que cada industria aprende de la anterior, alimentándose unas a otras.
Cabe destacar el uso de nuevos materiales como el plástico y el aluminio como innovación y modernidad.
El plástico se emplea para muchas aplicaciones decorativas, con colores brillantes. Pero la fabricación de objetos baratos y horteras procedentes de Japón hicieron que, finalmente, este material fuera despreciado.
El aluminio aparece principalmente, para dar sensación de ligereza a los productos. Las industrias se desarrollan con la fabricación de objetos innovadores.

El arte y la industria se unen para atraer a los consumidores a través de la imagen del producto. Empiezan a diferenciarse los ámbitos de producción, quedando divididos en interno, formado por los artesanos de carácter anónimo, y externo, integrado por diseñadores y artistas.
Entre 1860 y 1930 surge la figura del diseñador gráfico, encargándose del desarrollo del packaging, branding y la publicidad, mostrando una identidad visual de las empresas.
En el diseño de moda, nace el primer modisto, Charles Frederick Worth,el primero en utilizar su nombre para vender el producto.
El diseño de moda queda dividido por el género, los modistos destacan por sus diseños funcionales, mientras que las modistas se centran en la estética.
En 1914 aparece en Francia la primera máquina de coser, la industria y el consumo se disparan, y aparecen las primeras casas de moda.
Se empieza a trabajar para una gran variedad de mercados. Así nace la cultura del diseñador.

Durante los siglos XIX y XX, arquitectos y diseñadores tratan de encontrar la unión entre forma y función abandonando lo natural y avanzando hacia las máquinas. De este modo la modernidad aparece ligada a un idealismo social y político, con el desarrollo de diseños que pueden hacer que el mundo mejore a nivel social.

En la actualidad, los diseñadores, siguen buscando una constante innovación en sus productos con el fin de atraer a los consumidores, desafiando la imaginación de los diseñadores.
Sigue presente la búsqueda de diseños que hagan que el mundo sea mejor a nivel social.
También continúa la fabricación en serie de productos para satisfacer la demanda de los consumidores.
En cuanto a la innovación de materiales como el plástico y el aluminio, sigue avanzando hoy en día.
El plástico mantiene un papel relevante en la elaboración de objetos decorativos, mostrando una  gran variedad de colores brillantes. A su vez, pierde prestigio con la elaboración de objetos horteras y baratos, claro ejemplo de las tiendas de todo a 100.
Los nombres de los diseñadores continúan aportado prestigio al producto, proporcionándole un valor añadido.

Diseño y posmodernidad 1940-Actualidad

Durante la época de posguerra, el consumo define a los individuos, dando lugar a nuevos estilos de vida.
Los medios de comunicación son de vital importancia, muestran los productos innovadores y promocionan a las empresas a nivel internacional.
En 1944 se impone una educación del gusto de los consumidores, surgiendo así el concepto de “teenager”, quedando también la juventud definida por el consumo de una serie de productos en concreto, como la vestimenta.
El diseño queda, de este modo, dividido en una identidad de género y juvenil.
Con la crisis de los años 60, el diseño y la cultura adquieren un carácter global de posmodernidad.
En la década de los 80 hay un claro interés por los espacios, la realidad se representa a partir de lo imaginario.
La posmodernidad se caracterizada por el constante cambio al que está sometida, y por la elaboración de productos exigidos por la demanda de los consumidores y la necesidad de crear una identidad.

Debido a la demanda de consumo, tiene lugar un cambio tecnológico a la hora de producir en serie, se busca la fabricación de objetos de precios asequibles.
En 1945 comienza la expansión industrial en Occidente, apareciendo así empresas reconocidas, como General Motors, en Europa, dándose a conocer internacionalmente.
En la década de los 50 se combinan materiales a la hora de diseñar nuevos objetos, innovando y llamando la atención del consumidor.
A partir de los años 70 la tecnología adquiere más importancia al aplicarse a los objetos. Se busca la novedad en el producto tomando como referencia la vida cotidiana. Así en 1982 se lanza al mercado el Walkman.
En el siglo XX cultura y diseño están sometidos a la tecnología y a un cambio continuo.

Después de 1945, el mundo moderno destaca por la diferenciación de gustos: la alta cultura, formada por un público que consume tradición, y la cultura de masas, aquellos que siguen la modernización.
El diseñador comienza a etiquetar su producto como arte, aportándole un valor añadido.
En la década de los 50, el diseño aparece en la publicidad tratándo de fomentar el buen gusto. Durante los años siguientes de posguerra, aumentan las identidades corporativas, y los diseños se expanden. Los diseñadores comienzan a adquirir un prestigio internacional, y surge una estrategia de marketing: productos que llevan el nombre del diseñador, y los que no.
En la década de los 80 con el experimento Menphis, se lleva a cabo una estrategia de medios para que las ideas del diseñador lleguen al mayor número de personas posible.
En los 90, el fin del diseñador es captar la atención del consumidor, sustituyendo la tecnología por la imagen del producto. Algo que se refleja en el mundo del automóvil, considerando a éste un bien cultural básico.

En la década de los 80 se presenta la modernidad frente a la posmodernidad.
En los años 60 surge el movimiento pop, formando por jóvenes, y caracterizado por la explosión de formas materiales y colores.
En la década de los 60 la posmodernidad, se caracteriza por el uso racional, y desemboca en el minimalismo. De esta manera se consigue llevar la cultura a lugares donde antes no la había llegado, buscando un valor de identidad.
El movimiento posmoderno no sigue normas, pero sí defiende el uso del diseño de manera apropiada, fijarse en el exterior, y que los objetos tengan un significado.

En la actualidad, los individuos, seguimos definidos por lo que consumimos.
El diseño sigue en constante cambio, y toda marca va acompañada de una imagen que la representa.
En la producción de nuevos objetos, persiste la búsqueda de precios asequibles debido esa “cultura” de remplazar objetos que aún funcionan, por otros modernos e innovadores. 
La mayoría de productos siguen presentando un valor añadido, debido a que el diseñador lo publicita con su nombre, añadiéndole valor y prestigio.
Continúa la diferenciación de gustos en el mundo moderno, hay quienes optan por seguir un estilo tradicional, y quienes se adaptan a las novedades.
El diseño aparece constantemente en la publicidad, los anuncios muestran diferentes identidades corporativas para incitarnos al consumo de sus productos y conseguir que asociemos la marca. 
Las empresas se promocionan internacionalmente gracias a la publicidad y así, la cultura llega a todo el mundo.

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